La investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica, son factores clave para mejorar la competitividad empresarial. Cada vez más empresas trabajan en nuevos productos, optimizan sus procesos productivos o desarrollan soluciones tecnológicas para responder a las necesidades de sus clientes. Sin embargo, no siempre resulta sencillo determinar si estas actividades pueden considerarse proyectos de Investigación y Desarrollo (I+D) o de Innovación Tecnológica (IT), ni qué oportunidades existen para financiar su ejecución.
Identificar correctamente la naturaleza de un proyecto es un primer paso fundamental. Permite comprender el alcance del trabajo realizado, valorar sus necesidades de financiación y estudiar los instrumentos públicos o fiscales que podrían resultar aplicables.
En España, las empresas pueden acceder a diferentes mecanismos de apoyo a la innovación, entre ellos los instrumentos de financiación del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI). No obstante, el acceso a estas herramientas depende de las características del proyecto, de sus objetivos técnicos y de los requisitos específicos de cada instrumento.
En este contexto, analizar un desarrollo empresarial desde una perspectiva técnica y financiera permite detectar oportunidades que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas.
1.¿Cuándo puede considerarse I+D un desarrollo empresarial?
No todos los desarrollos tecnológicos constituyen actividades de Investigación y Desarrollo. Incorporar una nueva tecnología, mejorar un producto o automatizar un proceso puede generar un impacto importante en la empresa, pero su clasificación depende de la naturaleza del trabajo realizado y de los criterios aplicables.
La legislación española distingue entre actividades de investigación y desarrollo e innovación tecnológica, con definiciones específicas recogidas en el artículo 35 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.
Investigación y Desarrollo (I+D)
La investigación comprende actividades orientadas a generar nuevos conocimientos o alcanzar una comprensión superior en el ámbito científico y tecnológico.
El desarrollo, por su parte, implica aplicar conocimientos científicos o tecnológicos para crear nuevos productos, materiales, procesos o sistemas de producción, así como para introducir mejoras tecnológicas sustanciales en elementos existentes.
En el entorno empresarial, estas actividades pueden materializarse en proyectos como:
- El desarrollo de un producto que requiere resolver problemas tecnológicos todavía no superados.
- La creación de un nuevo proceso productivo que exige investigar alternativas y validar su funcionamiento.
- El diseño de una solución de ingeniería para la que no existe una respuesta técnica directamente aplicable.
- El desarrollo experimental de un prototipo destinado a comprobar la viabilidad de una nueva solución tecnológica.
La cuestión determinante no es únicamente que el resultado sea novedoso para la empresa, sino que el proyecto reúna las características técnicas que permitan fundamentar su consideración como I+D.
Innovación Tecnológica (IT)
La innovación tecnológica tiene un enfoque diferente. Se refiere a actividades cuyo resultado supone un avance tecnológico en productos o procesos, o una mejora tecnológica significativa de los existentes, conforme a los requisitos establecidos legalmente.
Puede estar relacionada, por ejemplo, con la incorporación de nuevas funcionalidades tecnológicas a un producto, la obtención de una versión tecnológicamente mejorada de un proceso o el desarrollo de nuevas prestaciones a partir de tecnologías existentes.
La distinción requiere analizar cada caso de manera individual. Una mejora puede ser relevante desde el punto de vista comercial u operativo y, aun así, no cumplir los criterios técnicos exigidos para considerarse I+D o IT a efectos de los incentivos correspondientes.
2. ¿Qué aspectos técnicos permiten identificar un proyecto de I+D?
Una de las principales dificultades para las empresas es reconocer qué elementos de sus desarrollos pueden justificar su consideración como actividades de I+D.
Para ello, no basta con describir el producto final o explicar qué mejoras se esperan conseguir. Es necesario analizar el proceso de desarrollo, los retos técnicos abordados y el conocimiento que se pretende generar.
Existen varios aspectos que conviene estudiar.
Incertidumbre tecnológica
Es importante identificar qué problema técnico se pretende resolver y por qué su solución no resulta evidente a partir de los conocimientos y tecnologías disponibles.
La incertidumbre puede estar relacionada con el comportamiento de un material, la viabilidad de un proceso, la integración de distintos sistemas o la necesidad de alcanzar determinadas prestaciones técnicas.
La existencia de dificultades durante un proyecto no implica automáticamente que exista I+D. Lo relevante es determinar la naturaleza de esas dificultades y el trabajo técnico o experimental necesario para resolverlas.
Objetivos técnicos definidos
El proyecto debe partir de objetivos que permitan comprender qué se pretende desarrollar y qué retos tecnológicos deben superarse.
Estos objetivos pueden incluir la creación de un producto, la mejora sustancial de un proceso productivo o el desarrollo de una solución que requiera nuevas capacidades técnicas.
Definirlos adecuadamente ayuda a delimitar el alcance del proyecto y a distinguir las actividades de investigación y desarrollo de otras tareas empresariales habituales.
Actividades de desarrollo y experimentación
También es necesario analizar cómo se pretende alcanzar el resultado esperado.
El diseño de alternativas, la realización de pruebas, la construcción de prototipos, la validación de soluciones y el análisis de resultados pueden formar parte de un proyecto de I+D cuando responden a los objetivos y requisitos técnicos correspondientes.
Por este motivo, es importante diferenciar las actividades que contribuyen directamente a resolver el reto tecnológico de aquellas relacionadas con la producción ordinaria, la comercialización o la implantación rutinaria de una solución ya desarrollada.
Evidencias y documentación técnica
La documentación permite explicar y fundamentar el proyecto de manera coherente.
Entre los elementos que pueden resultar útiles se encuentran:
- La descripción del estado inicial y de las tecnologías disponibles.
- Los objetivos técnicos y las limitaciones identificadas.
- Las alternativas estudiadas y los problemas encontrados.
- Las pruebas, los ensayos y los resultados obtenidos.
- Los recursos humanos y materiales dedicados al desarrollo.
- La evolución del proyecto y las conclusiones técnicas alcanzadas.
Esta documentación facilita el análisis del proyecto y puede resultar relevante tanto para valorar su posible clasificación como para preparar solicitudes de financiación o justificar los instrumentos que finalmente se utilicen.
3. ¿Cómo se traduce este análisis en oportunidades para la empresa?
Identificar y fundamentar el componente de I+D de un desarrollo tecnológico puede abrir nuevas vías para financiar su ejecución y optimizar los recursos que la empresa destina a estas actividades. Su utilidad resulta especialmente clara en dos situaciones.
Empresas tecnológicas que necesitan financiación para ejecutar sus proyectos
Una empresa puede disponer del conocimiento, el equipo y la capacidad técnica necesarios para desarrollar una nueva tecnología y, sin embargo, carecer de los recursos económicos suficientes para llevarla a cabo. Los gastos de personal, las pruebas, los materiales o la construcción de prototipos requieren una inversión que, con frecuencia, debe asumirse antes de que el desarrollo genere ingresos.
En estos casos, fundamentar la consideración del proyecto como I+D permite estudiar el acceso a ayudas e instrumentos de financiación específicos. Estos recursos pueden contribuir a cubrir las necesidades económicas del desarrollo, reducir la aportación inicial de la empresa y facilitar la ejecución de proyectos que, de otro modo, podrían retrasarse o quedar paralizados.
Empresas o grupos que sostienen su actividad tecnológica con otras líneas de negocio
En empresas diversificadas o grupos empresariales, es habitual que algunas actividades generen recursos con los que se financian otras áreas. Así, una división tecnológica puede mantener proyectos con un elevado potencial de crecimiento, pero cuyos gastos todavía no se compensan con los ingresos que genera.
Cuando estos desarrollos reúnen las características necesarias para considerarse I+D, analizar las vías de apoyo disponibles puede permitir incorporar una fuente de financiación alternativa y reducir la dependencia de las aportaciones de otras áreas del negocio.
El efecto económico dependerá del instrumento utilizado: la financiación reembolsable puede facilitar liquidez y distribuir el esfuerzo financiero en el tiempo, mientras que las subvenciones y los incentivos fiscales aplicables pueden reducir el coste efectivo de los proyectos. Esto permite aliviar la carga económica de la actividad tecnológica y liberar recursos para otras necesidades de la empresa o del grupo.
En ambos supuestos, el objetivo es integrar la financiación de la I+D en la planificación económica del negocio. La consideración de un proyecto como I+D no garantiza por sí sola la obtención de ayudas, pero permite evaluar oportunidades que pueden mejorar su viabilidad y facilitar la continuidad de la inversión tecnológica.
4. ¿Qué opciones de financiación existen para los proyectos de I+D?
Una vez identificadas las características del proyecto, el siguiente paso consiste en analizar sus necesidades económicas y estudiar qué instrumentos pueden resultar adecuados.
Las empresas disponen de diferentes ayudas e instrumentos de apoyo a la I+D+i de ámbito regional, estatal y europeo. Entre las vías más accesibles que pueden plantearse durante todo el año destacan la línea de Proyectos de I+D del CDTI y las deducciones fiscales por actividades de I+D e innovación tecnológica. A estas opciones se suman convocatorias específicas de subvenciones, sujetas a sus propios plazos de solicitud, que pueden ofrecer mayores porcentajes de ayuda.
Financiación CDTI: hasta el 85 % del presupuesto aprobado
La línea de Proyectos de I+D del CDTI ofrece ayudas parcialmente reembolsables que pueden cubrir hasta el 85% del presupuesto aprobado, combinando financiación que debe devolverse con un tramo no reembolsable o a fondo perdido. Por ejemplo, para un proyecto de 500.000 euros de presupuesto aprobado, la financiación podría alcanzar los 425.000 euros. La devolución puede extenderse a 10 o 15 años, con períodos de carencia.
El importe a fondo perdido depende de la ubicación del proyecto, del tamaño de la empresa, de la modalidad y de los fondos utilizados. Como referencia, determinados proyectos individuales de pymes cofinanciados con FEDER pueden obtener un tramo no reembolsable de hasta el 20 % o el 30 %, según la comunidad autónoma. Estos porcentajes se calculan, con carácter general, sobre una cobertura máxima del 75 % del presupuesto aprobado.
Convocatorias específicas: subvenciones que pueden alcanzar el 80 %
Además de esta línea, existen convocatorias competitivas de subvenciones, como por ejemplo INNOGLOBAL, para proyectos de cooperación tecnológica internacional, o INNTERCONECTA STEP, orientada a proyectos de I+D en cooperación sobre tecnologías estratégicas.
En la convocatoria INNOGLOBAL para el año 2026, los límites máximos son del 75 % para medianas empresas y del 80 % para pequeñas empresas, aunque el porcentaje efectivo depende también de las actividades y de la región. En Galicia, por ejemplo, el límite de cofinanciación regional es del 60 %. Así, sobre un presupuesto elegible de 500.000 euros, una subvención del 60 % supondría 300.000 euros a fondo perdido; cuando resulte aplicable una intensidad del 80 %, en función de la calificación técnica del proyecto, el importe alcanzaría los 400.000 euros.
Por otro lado, para INNTERCONECTA STEP 2026, CDTI también anuncia intensidades máximas del 75 % para medianas empresas y del 80 % para pequeñas empresas, condicionadas al tipo de actividad y a los requisitos de la convocatoria. Estos porcentajes representan máximos posibles, no una cobertura garantizada para cualquier proyecto.
Deducciones fiscales: qué ahorro puede generar la I+D y la innovación tecnológica
En el régimen general del Impuesto sobre Sociedades, los gastos elegibles de I+D generan una deducción del 25 %, que se eleva al 42 % sobre el importe que supere la media de los dos años anteriores. Para calcular la base de esta deducción, es necesario descontar las subvenciones recibidas para financiar dichas actividades e imputables como ingreso en el ejercicio.
Llevando la teoría a los números, en un proyecto con 500.000 euros de gasto elegible y 100.000 euros de subvención imputable al ejercicio, la base de deducción sería de 400.000 euros. Si la media de las bases de deducción por I+D de los dos años anteriores fuese de 250.000 euros, se generaría una deducción de 125.500 euros: 62.500 euros por los primeros 250.000 y 63.000 euros por los 150.000 restantes.
Si las actividades se califican como innovación tecnológica (IT), el porcentaje es del 12 %. Sobre esa misma base de 400.000 euros, la deducción sería de 48.000 euros.
Estas deducciones permiten reducir la cuota del impuesto, sujetas a los límites y requisitos de aplicación. Las cantidades pendientes pueden aplicarse durante los 18 años siguientes.
Planificar conjuntamente la financiación y el ahorro fiscal
La combinación debe analizarse de forma coordinada: las subvenciones imputables como ingreso reducen la base de la deducción, por lo que sus porcentajes no se suman directamente. Una planificación adecuada permite estimar la liquidez disponible, el importe que habrá que devolver y el ahorro fiscal aprovechable.
5. De la identificación técnica a la financiación: el papel de MERASYS
Aprovechar estas oportunidades de financiación y ahorro fiscal exige analizar los desarrollos de la empresa e identificar qué incertidumbres y retos tecnológicos pueden fundamentar su consideración como I+D. La solidez de ese análisis es esencial para justificar la naturaleza del proyecto y estudiar los instrumentos de apoyo adecuados.
Aquí es donde la experiencia de MERASYS como empresa tecnológica, con más de 20 años de trayectoria y un equipo propio de ingeniería, aporta un valor diferencial. Además de asesorar sobre financiación, desarrollamos y ejecutamos proyectos tecnológicos. Conocemos de primera mano las dificultades que surgen al diseñar una solución, investigar alternativas, construir un prototipo o validar su funcionamiento.
Esta experiencia nos permite interactuar de manera efectiva y ejecutiva con los equipos técnicos, comprender sus desarrollos e identificar las incertidumbres tecnológicas que pueden pasar desapercibidas en una revisión centrada en los requisitos administrativos de las ayudas. A partir de ese conocimiento, delimitamos las actividades de I+D y construimos la fundamentación técnica necesaria para respaldar su calificación y evaluación.
Nuestra aportación comienza, por tanto, detectando oportunidades dentro de los proyectos que la empresa ya desarrolla o necesita acometer, conectando su hoja de ruta tecnológica con sus necesidades económicas.
Este enfoque resulta especialmente útil para empresas tecnológicas y otras compañías con equipos técnicos propios que necesitan recursos para avanzar en sus proyectos. También para empresas o grupos diversificados que financian su rama tecnológica con otras actividades y buscan reducir ese esfuerzo económico. En ambos casos, combinamos el conocimiento de ingeniería con la planificación financiera para facilitar la ejecución de sus desarrollos y optimizar su coste.
¿Y si los proyectos tecnológicos que tu empresa ya desarrolla pudieran acceder a nuevas vías de financiación? ¿Y si tuvieras una línea de financiación alternativa que no conocieses dentro de tu empresa? Ponte en contacto con nosotros para que analicemos tu caso en concreto y podamos sacarle el máximo partido a tus actividades de I+D+i.